Argentina hoy ha dejado de ser Mar del Plata y ha vuelto a ser Argentina. Y a pesar de ello hemos ganado. Nunca he entendido por qué no se puede gritar en el tenis. Dicen que es por precisión. Para concentrarte. Pero creo que también es necesaria la concentración cuando tiras un
penalty o un tiro libre...Y eso también es deporte. Por cierto, tampoco entiendo la palabra "
futbolero" como algo despectivo.
Dicho esto, y aunque hemos decidido merecidamente dar los galones de esta final a
Feli, hay que destacar a
Verdasco. Con todo un pabellón gritando "
Verdasco tiene miedo" cada vez que le tocaba sacar, lo fácil era eso:
cagarse. Pero no. Ha aguantado la presión en el momento clave y ha resistido todo el segundo
set. Yo no hubiera sabido. Por ese motivo apostaría por
Verdasco mañana.
Feliciano y él tienen una ventaja respecto a
Ferrer: ellos ya saben lo que es ganar en Argentina. (Nota: entre el orto, los calzones y el "
cagado" de
Verdasco, es la final más escatológica que recuerdo. Sólo falta mandar a alguien a tomar por culo para acabar de completarla).
Sobre el partido: no lo he visto entero. Me he ido a hacer
footing en el tercer
set con 5-1 a favor de España. He pensado: "
a malas, llego al quinto set. A buenas, hemos ganado". Sin embargo toda la rigidez que había tenido el partido hasta entonces (pocas oportunidades de romper el servicio y mucho equilibrio) parece ser que se ha perdido mientras he estado fuera. He llegado a casa con el 5-2 del cuarto
set y me han explicado la locura del tercero: remontada argentina para posterior remontada española en el
tie break. Así que cuando han roto el servicio para ponerse 5-3 en el cuarto he pensado que aún quedaba camino. Gracias a Dios no ha sido así.
Etiquetas: Copa Davis, Feliciano López, Verdasco