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Coro (capítulo 594)


Lo he de admitir. Pasados tres minutos y con el 1-0 en contra no es que se me aparecieran los fantasmas de Leverkusen… ¡¡Es que se me han aparecido todos los fantasmas de la colección completa de devedés de Scooby Doo!!. Dios mío. ¡Qué miedo!. Ni las palabras tranquilizadoras y esperanzadoras desde el puesto de comentaristas de Manu Sarabia (que rivalizaban con las pesimistas y casi apocalípticas de los clientes del Bar) ni la expulsión de Klose -tan justa para la FIFA como criticable para el aficionado- han logrado apaciguarme. La primera mitad de partido no ha sido de nervios sino de angustia. Y no sé que es peor ya que lo segundo te acaba llevando a lo primero mientras que del primer estado ya no te mueves.

Suerte que a los cinco minutos de la segunda mitad, y para dar por concluida la eliminatoria, ha surgido otra vez (y no sé de dónde) Coro. Coro es, definiéndolo de forma rápida, un Cristiano Ronaldo invertido. Donde aparece Cristiano Ronaldo, no aparece Coro y donde aparece Coro, no aparece Cristiano Ronaldo. Es decir, que si juegas contra el Watford y no sabes a quién escoger, escoge al portugués. Disfrutarás viendo tres chicharros y cuatro taconazos. Pero si lo que te toca jugar es una final de Copa, una semifinal de UEFA, o un gol en el último segundo para darte la salvación en Primera…apuesta por Coro. Un Zenden del montón. Ni tiene regate, ni tiene control, ni es una bala, ni da pases como De la Peña, ni te la meterá por la escuadra, ni siquiera sus centros son sinónimo de remate. Eso sí, tiene el don de estar en el momento exacto, en el lugar exacto, en el partido exacto, vistiendo los colores de la camiseta exacta y marcando en la portería exacta. Y todas esas coordenadas de exactitud aterrizan justo en las memoria de los pericos que dentro de 20 años cogeremos unas cervezas, recordaremos estos días de gloria y sufrimiento y preguntaremos: “¿Os acordáis de los goles milagrosos de Coro?

Ahora toca la final en Glasgow. Por mi parte la espina ya está sacada. Hoy he pasado la página de Leverkusen y he comenzado un nuevo capítulo: el de la UEFA del 2007. Que ganemos o perdamos Dios y la delantera del Sevilla lo dirán. Eso es lo de menos. Lo importante es que hayamos soñado. Y eso ya es mucho tiempo para los tiempos en que vivimos.

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