Y ahora lo de Rasmussen
No. Tampoco entiendo lo de Rasmussen. Pero en este caso concreto no le echo toda la culpa al ciclista (que es el borracho que se salta un control de alcoholemia sabiendo que el castigo puede ser peor), sino que la reparto con los que dirigen este deporte. ¿Qué la Federación danesa sabía lo de los controles? Pues que lo diga al momento y que no espera a que Rasmussen se vista de amarillo. ¿Que los patrocinadores se enteran, aunque tarde, de que un corredor suyo es un tramposo? Pues que lo defiendan o que actuen al momento y no presionados por los positivos de otros o por los organizadores de la carrera. Da la sensación de que en el ciclismo se hacen muchas cosas sobre la marcha, tarde y, por lo tanto, mal. Y por eso estamos los aficionados tan encabronados y confundidos. Porque no sabemos quienes son los buenos y quienes los malos. Quienes los sucios y quienes los limpios. Quién miente y quién dice la verdad.
Eso sí, el ciclismo, lejos de morir, está más vivo que nunca. Lo malo es que no sé si está vivo como deporte o como culebrón de verano. Ayer cené con una psicóloga, un ingeniero, un químico, un abogado y un farmacéutico. A la mayoría no le interesaba el Tour pero todos hablaban y daban soluciones al problema del dóping : unos pedían médicos públicos (estoy a favor), otros etapas más cortas (tengo argumentos para estar en contra), otros menos ciclistas profesionales (estoy a favor, ya lo explicaré otro día) y otros sanciones durísimas a los corredores (también tengo argumentos en contra). Después de media hora hablando me dí cuenta que nadie hablaba del Barloworld y todos del Astaná con lo que pensé que a los patrocinadores también les interesa todo este jaleo. Les da publicidad. Que hablen mal de mí pero que hablen. Aunque no hablen de ciclismo.

