
De los tres frentes que han habido hoy (
Argelia, España y Francia) el más
decepcionante ha sido el de
Argelia. He de admitir que lo he visto por puro morbo, que he hecho
zapping, he visto el estadio relleno como el metro a las ocho de la mañana, los lanzallamas en vez de bengalas en las gradas, la tarjeta del minuto 1, la
tanganas del 3 y los
polis rodeando el campo y he anulado todos los planes que tenía por sí en África pasaba algo. Pero no ha pasado nada anormal. Un gol argelino, locura en las gradas y un tostón en el terreno de juego. Nada más.
En el segundo frente, el de España, he vuelto a sentir el efecto "
Silvia Barba". Su
vocecita es la que me ha alegrado el bodrio de partido dándome el clásico parte
meteorólogico y yendo a buscar la matrícula de honor pidiendo a
Rivero que pronunciase
"Baumgartlinger" ya que ella no se atrevía. ¡Olé sus huevos! Sabiendo los problemas históricos del locutor con nombres como
Cesc,
Xavi o
Richard Gere has de tenerlos muy bien puestos para renunciar a tu trabajo (alertar de los cambios) y pasarle el marrón al pobre de
Rivero. Por cierto, curioso lo del locutor: cuánto más complicado es el nombre, más sensación te da de
pronunciarlo bien.
Y finalmente Francia:
magnífico el gol de Gallas (sin duda lo mejor de la noche) e
ilusionante que
Domenech esté en el Mundial así, si falla
Maradona, tenemos a alguien con quien disfrutar y con quien reír.
I love Raymond, dice
Dugarry en la foto de arriba. Yo también lo amo. El problema es que del amor al odio va sólo un paso.