La pasión del golf
Ayer por la noche me quedé viendo por el ordenador el final del Masters de Augusta y he de decir que la pasión, al margen de en el rugby rumano y en el fútbol turco y ¡¡brasileño!! (ver cajón desastre), también se vive en el golf. Pruebas:
1. El desenlace del torneo en el que Kenny Perry no perdió un Masters de Augusta sino tres: el que iba con dos de ventaja en el hoyo 17, el que le puso en bandeja Cabrera tirando la bola detrás de un árbol en el desempate y el que ganó el argentino en el último agujero.
Y 2. La excitación de los hinchas (?) al ver a Tiger Woods meter la pelotita. Ver vídeo. Al lado suyo los alemanes de la cerveza parecen unos principiantes.

