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Cisnes y patitos feos


Antes se vivían unos Juegos Olímpicos cada cuatro años. Ahora, el año que toca, vives cuatro Juegos Olímpicos en dos semanas por culpa de las nuevas tecnologías. Y es que la web de RTVE te abduce hasta el punto de no saber si amas u odias lo que estás haciendo en tu sofá: sí, mola ejercer de jefe de programas y enchufarte cuatro deportes a la vez...pero creo que social y mentalmente nos pasará factura algún día.

Estamos en el día 4 (o quizás 5 o 6) de competición y yo ya soy un zombi. No sé lo que veo. Ayer, por ejemplo, en un momento de lucidez, comprobé que estaba viendo judo, ciclismo femenino, basket y tenis a la vez y me tuve que ir de casa por mi bien. Hace cinco minutos me he tenido que levantar del sofá porque me he dado cuenta que me estaba tragando un Nueva Zelanda - Corea de hockey hierba. No veía la pelota, no entendía las reglas y daba por hecho que el comentarista se estaba inventando los nombres de los jugadores. Y pese a todo estaba ahí, atrapado delante de la tele con mis cereales y mi yoghourt.

Esa es una de las grandezas de los Juegos Olímpicos: cómo logra ser el evento televisivo más visto del año una serie de competiciones que, televisivamente, son infumables e incomprensibles. Es un misterio que nos quedemos mirando el tiro -¡¡no hay nada peor que el tiro para ver por la tele, ni la carta de ajuste!!- , el judotaekwondo, la gimnasia o cualquier otro deporte cómo si nos fuera la vida en ello. Y es un milagro que, a los cinco minutos, ya podamos analizar si uno coge mejor de la chaqueta que el otro; si los jueces son unos rancios por no puntuar cómo se merecen las volteretas que estamos viendo; o si la coreografia rusa tenía más ritmo y dificultad que la española.

¿Un ejemplo de esta absurdidad? La esgrima. Mirad el resumen de éste combate. ¿Qué? ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? ¿Bien, eh? Supongo que como yo no sabréis decir qué es lo que les pasa a esos dos tipos pero esa mezcla de surrealismo, frikismo y genialidad que desprende el vídeo hará que repitáis experiencia y volváis a verles competir algún día en las dos próximas semanas.

La otra grandeza de los Juegos Olímpicos es la de definir muy pero que muy bien quién son los cisnes y quién los patitos feos. Y, como en el cuento, nadie es quién parece ser. Ayer, a las once de la mañana, los del fútbol eran las estrellas y los del judo los mataos. Pero a las once de la noche era todo lo contrario. Maldecías a los que admirabas. Admirabas a los que desconocías. El patito feo se convirtió en cisne. Y al patito guapo lo metimos en el horno.

La diferencia entre el patito feo de Sugoi Uriarte y los cisnes de Milla es que, mientras el primero ves que es uno de esos deportistas que lucha toda la vida para ser recordado durante dos semanas, los segundos parecen educados con la mentalidad de "hacerlo bien dos semanas y seréis recordados toda la vida". Si hoy nos emocionamos con las lágrimas y la historia de Sugoy  y nos lamentamos y avergonzamos del fútbol de la selección no es por no el árbitro, por el juego, por la eliminación o por nuestra incapacidad defensiva y ofensiva sino por la actitud. Jode que en unos Juegos Olímpicos -¡¡y en Londres!!- nadie haya explicado a los futbolistas que no podemos ser unos macarras. El problema de Milla no ha sido ser un mal alineador, el problema ha sido no explicar a los chavales dónde y qué estaban viviendo. Cuando el viernes permitió a los futbolistas acudir al desfile -creo que junto a Gabón, fuimos los únicos- debió explicarles que por allí andaban una mujer embarazada de ocho meses, un arquero ciego o una jugadora que ping pong manca que engrandecían al deporte por su esfuerzo. Y que el primer objetivo de la selección no era la medalla sino no ensuciar la competición con su actitud. Chirría ver a Muníain empujando al árbitro en una competición que se ha hecho grande gracias a otros gestos: un padre que ayuda a cruzar la meta a su hijo, un nadador que casi no sabe nadar pero que lo intenta; una atleta que cruza la meta desfallecida...¿En serio que esa caja de recuerdos olímpicos ha de estar ensuciada ahora con la mierda del final de ayer? Quizás en enero, en otra competición y en otro país, se podría justificar. ¡¡Pero ayer no era ni el lugar ni el momento!!


Off topic: Mundiales y Juegos Olímpicos suelen marcar un antes y un después en las retransmisiones deportivas: las repeticiones estilo Matrix son la aportación de Londres.
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