<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d12265053\x26blogName\x3dBar+Deportes\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://bardeportes.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://bardeportes.blogspot.com/\x26vt\x3d-4431873451999003318', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

¿Qué somos? Un puño


Nunca, ni en su versión catalana, había visto el Sacalalengua. Y ayer que lo vi por primera vez porque iba dedicado al fútbol descubro con sorpresa que se trata de un Barrio Sésamo colocado en horario de late night. Tan blanco, tan puro y tan políticamente correcto que al lado suyo el Club Megatrix parece Crónicas Marcianas.

De los 42 minutos que duró el programa -aquí se puede ver entero- merecen la pena una frase de Míchel ("nuestro pasado es el presente" (?)) y los 5 minutos (del 26 al 31) en los que interviene David Vidal. Y no por lo que dice sino por cómo lo dice. Palabras como "competir", "agresividad", "fundamentos defensivos", "temporizaciones"o "burla", frases como "el entrenador de porteros entrena los porteros", "Maradona era una hamburguesita","A mí me fichan los clubs cuando están desesperados" "¿Qué somos? Un puño" o la manera de abrazar a la joven periodista mientras le explica el 4-4-2 sólo son válidas si están en el universo de David Vidal.

Etiquetas:

« Home | Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »

Anonymous Aníbal - 30/9/09 16:42 :

Hombre, la mejor frase fue "Yo grito a los jugadores porque algunos no tienen calidad suficiente para estar en esa categoría, sólo están porque tienen la carta de libertad".

Quiénes eran las presentadoras? Ana Solanes (que me encanta) y la otra...?

El horario es inexplicable, ciertamente. En el horario infantil ponen cotilleos y crímenes y a esas horas un programa para niños. ¿¿¿????    


Blogger Bar_Deportes - 30/9/09 16:47 :

Es verdad. Es una teoría que se nota que no está del todo perfilada pero que Vidal le encuentra su lógica. Mola.    


Blogger David - 30/9/09 16:48 :

Joder, habéis visto los chopeos de la cara de Alonso con el mono de Ferrari? Si parece tener el cuello de Pablo Pineda!    


Blogger David - 30/9/09 16:49 :

En As.com, perdón.    


Anonymous Apuestamas - 30/9/09 17:52 :

David Vidal es un GENIO.    


Anonymous Aníbal - 30/9/09 17:57 :

La escuela filosófica de David Vidal es totalmente divergente con la de Lillo. Lillo habría dicho algo así como "Las voces altas no compensan la calidad baja".    


Anonymous Anónimo - 30/9/09 22:46 :

Durante algun tiempo la TVG tuvo a David Vidal como analista en los partidos.
Era absolutamente genial, tenía mucha retranca gallega, por ejemplo a Pedro Riesco, cómo según él, era un delantero muy peligroso le llamaba "Pedro Riesgo"; soltaba parrafadas sin sentido y su pronunciación de los nombres extranjeros era brutal.    


Blogger Juan Enrique - 1/10/09 07:00 :

Enorme Vidal: va caliente de verdad, y en todo momento parece que se quiere ligar a la presentadora. Observad el lenguaje corporal del mito.    


Anonymous Aníbal - 1/10/09 12:41 :

La frase de Vidal es mejor todavía: "Yo gesticulo bastante porque a veces hay jugadores que vienen con la carta de libertad y no tienen el talento de jugadores de alta competición"    


»

Publicar un comentario en la entrada