<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener("load", function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <iframe src="http://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID=12265053&amp;blogName=Bar+Deportes&amp;publishMode=PUBLISH_MODE_BLOGSPOT&amp;navbarType=BLUE&amp;layoutType=CLASSIC&amp;homepageUrl=http%3A%2F%2Fbardeportes.blogspot.com%2F&amp;blogLocale=es_ES&amp;searchRoot=http%3A%2F%2Fbardeportes.blogspot.com%2Fsearch" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" frameborder="0" height="30px" width="100%" id="navbar-iframe" title="Blogger Navigation and Search"></iframe> <div></div>

Ryder Cup


Me encanta la Ryder Cup. Es, Falcon Crest al margen, el único momento de la vida donde los furgoleros podemos sentarnos ante el televisor y disfrutar viendo a la clase alta pelearse entre ella. Ellos que se pasan 365 días renegando de los aficionados que huelen a cerveza e insultan al árbitro se convierten, de repente y por tres días, en los hooligans más hooligans de todos los hooligans. Gritan, abuchean y se situan al borde del odio en un decorado extremadamente lujoso y bello ¡Qué espectáculo tan maravilloso!. Eso sí, entre ellos y el resto del mundo hay una diferencia: que sus abucheos salen de un cuerpo vestido con polo Lacoste, chaleco a cuadros, zapatos de cocodrilo y sombrero de gavilán o pamela en la cabeza. Sublime. Genial. Fantástico. ¡¡¡Piratas vistiendo con uniformes de la Armada!!! ¿Será ese el secreto de su éxito?

PD: De regalo con el texto os dejo un vídeo de golf. No intentéis hacerlo en casa..
« Home | Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »
| Siguiente »

Blogger Mauro - 22/9/06 01:04 :

A mí lo que me gusta es que es probablemente el único enfrentamiento Europa-USA genuino que existe en el deporte.    


» Publicar un comentario en la entrada